Día 89 – Centros de Recuperación de Especies Amenazadas, la última esperanza para muchos ejemplares

Inquieto, sobre la mesa de operaciones, un halcón abejero recibe los cuidados de Juan Carlos, veterinario del CREA Dunas de San Antón, tras la intervención quirúrgica de una fractura. En función de su evolución clínica, el ave será trasladada de la unidad de cuidados intensivos a un habitáculo exterior, donde el personal del centro se cerciorará de la recuperación de su lesión antes de pasar al voladero. Este espacio representará la última fase en la rehabilitación del abejero. Llegados a este punto y si todo ha salido según lo previsto, el ave será devuelta al medio natural.
Halcón abejero (Pernis apivorus)
Al igual que esta rapaz, otras especies protegidas ingresan diariamente en alguna de las instalaciones de la red andaluza de CREAs. El objetivo de estos centros es paliar en la medida de lo posible las consecuencias negativas que la acción antropogénica tiene sobre el medio natural, en particular sobre las especies más vulnerables. Entre las principales causas de ingreso figuran la extracción de hábitat y las colisiones con infraestructuras humanas tales como aerogeneradores, tendidos eléctricos, alambradas o vehículos. En el año 2009, el CREA Dunas de San Antón trató en torno a 1800 ejemplares de diferentes especies (reptiles, aves y mamíferos terrestres). Lamentablemente, no todos los animales que ingresan en un CREA pueden volver a vivir en libertad ya que en ocasiones presentan lesiones irrecuperables. En estos casos, el personal ha de valorar la posibilidad de aplicar la eutanasia o, de ser posible, mantener al ejemplar con vida y cederlo a instituciones con finalidades científicas y/o educativas.


Águila culebrera (Circaetus gallicus)
Para agilizar la actuación de este tipo de centros, es importante que todos sepamos cómo actuar en caso de encontrar un animal herido. Si algo destacan los expertos es que debemos tener la convicción de que éste se encuentra realmente en peligro y que no se trata de un ave migratoria cansada, un pollo en sus primeros vuelos o una rapaz nocturna despistada. Además, han de observarse ciertas precauciones a la hora de coger al animal puesto que es muy probable que trate de defenderse. Cubriendo su cabeza con una tela lograremos reducir su nivel de estrés al imposibilitarle la visión. Tras dar el aviso al centro de recuperación más cercano o, en su defecto, a la Guardia Civil, esperaremos su llegada introduciendo al animal en una caja bien ventilada y en un lugar oscuro, nunca en una jaula ya que se podría dañar el plumaje en el caso de las aves. Por último, no debemos intentar curar al animal ni alimentarlo a menos que conozcamos con certeza su dieta. Igualmente, procuraremos reducir el contacto con el animal al mínimo, sobre todo en el caso de ejemplares jóvenes para evitar el peligro de improntación con el humano que imposibilitaría su vuelta a la vida silvestre. Por otra parte, tenemos que comprender que estos centros tengan las visitas restringidas ya que, de la misma forma que no nos dedicamos a recorrer los hospitales viendo pacientes humanos por curiosidad, no debemos entender los centros de recuperación como zoológicos.

En definitiva, la colaboración ciudadana con este tipo de centros resulta de vital importancia para muchas especies y supone un gesto amable hacia nuestro entorno.

Gracias a Juan de Lama, Marina, Juan Carlos y Cristina del CREA Dunas de San Antón por su tiempo y amabilidad.

1 comentarios:

Alex "el suizo" dijo...

Has olvidado nombrar una especie en tu foto del falcon (homo sapiens sapiens ;-) jejeje

Nos veremos !!

carpe diem (y la semana entera tambien !!)