Día 225 - Podía ocurrir

Una rama cruje al quebrarse bajo mis pies. Mi cabeza choca contra el suelo, la espalda y las piernas se arquean en el aire y se derrumban sobre la maleza. No me puedo mover. Un segundo, dos segundos, tres segundos, apoyo mis manos tras un instante que se antoja eterno. Intento levantarme pero el dolor es agudo y no acierto de donde procede. Algo me mantiene agarrado, lo intento otra vez y levanto pesadamente mi cabeza de la tierra a la vez que un sonido brota de mi cuello ¿qué ocurre? En el suelo una afilada rama púrpura brillante sobresale entre una alfombra de hojas de invierno. El sonido se ha vuelto intermitente, se percibe intenso el olor de la sangre e inconscientemente mis manos se cierran sobre el cuello. 

Entre blancas cumbres el ocaso arrojaba entonces sus últimas luces hacia los árboles y el río reflejaba la figura de delicados cisnes ocupados en sus quehaceres. Primigenia escena en la que tornas a tus instintos base. En ese momento evalúas la situación a una velocidad inusual y aunque sabes que lo más probable es que no encuentres ayuda tus piernas echan a correr dueñas de una insospechada energía. 
Encontrarme aquellas figuras humanas a escasos metros me tomó desprevenido. Pedí auxilio, pero me di cuenta de mi error y acto seguido lo repetí en inglés y luego en francés mientras me acercaba y adivinaba un coche aparcado. Los siguientes momentos se confunden y solo recuerdo la sensación de percibir como se escapaba la vida poco a poco, sentido a sentido. Primero la vista, dejé de ver y solo escuchaba el ruido del motor y las palabras que buscaban ser tranquilizadoras. Minutos más tarde también los sonidos se alejaron y para cuando comenzaron a silbar las sirenas yo ya había perdido el conocimiento. 

Se cumplía el octavo mes y a punto estaba de abandonar el tercer país de la travesía. Cuando salí aquel 5 de Junio de Pontevedra a lomos de mi bicicleta sabía que algo así ocurriría antes o después. Tal vez, el constante riesgo es el que confiere a la aventura la capacidad de absorber a quien la busca. Y lo que me ocurrió el 16 de Enero a orillas del río Rhône (Francia) no ha hecho más que invitarme a entender la muerte como algo presente, el final puede llegar en cualquier momento, en la ciudad o en la montaña, en compañía o en solitario y obsesionarse por protegerse de ella sólo conlleva a perder la vida antes de morir.


Tras nueve días hospitalizado en la ciudad de Grenoble volví a España para comenzar con la rehabilitación. 
El 10 de abril de vuelta a los caminos

15 comentarios:

Luzlux dijo...

Mucho, mucho ánimo....
ahora toca recuperarse, ya habrá tiempo de seguir pedaleando...

AinhoaSanchez dijo...

Un abrazo muy fuerte Brais!!! ánimo y como dice Luzlux... ahora toca ponerse güeno!!

Paco Montoro dijo...

Seguro que esto no te para Brais, mucho ánimo y a mejorarse. Mucha suerte y un abrazo

marta dijo...

positrones brais!!!!! canda la bici y cuídate!mantenednos informados. bicos!!!

maría dijo...

Los buenos nunca caen...sólo te has agachado para ver la carretera desde otra perspectiva. Mucha fuerza y energías, recupérate pronto que te estamos esperando por Alemania.

Küsse:

María

Anónimo dijo...

Animo Brais, acabo de encontrar tus aventuras, me gusta lo que haces, lucha por lo que quieres, no te rindas, animo y que te recuperes, eres grande.

Un abrazo desde Vigo.

monica dijo...

hola brais:
que o que fixo parar, sexa pouco, e que mentras te recuperes disfrutes da xente que coñezas e da que che quere e te rodea de unha forma u outra . un besiño dende pontevedra.
monica

Anónimo dijo...

Ánimo Brais. Espero que no sea nada y que pronto puedas seguir tu aventura.
Un abrazo.
Miguel M.

Anónimo dijo...

Ánimo Brais. Espero que no sea nada y que pronto puedas seguir tu aventura.
Un abrazo.
Miguel M.

monica dijo...

nos alegra ter novas tuas, e como todo bo plan o amoldarse as circuntacias o fai o mellor, asi que a recuperarse..seguimoste..moito animo
monica e os amigos de aqui

Anónimo dijo...

Hey Brais, me acabo de enterar del accidente, espero que estés mejor, yo creo en ti y sé que luego volverás aun más fuerte. Ánimo y a ver si podemos vernos.

Julia

Anónimo dijo...

Enhorabuena campeón

Anónimo dijo...

Animo. Solo pierde el que deja de luchar.

Anónimo dijo...

En armonía con la naturaleza, siempre estaremos en contacto, te deseo lo mejor y que mi alma te acompañe.

Jaime.

La del avión a Frankfurt dijo...

Desde que llegué del aeropuerto he estado ojeando tu blog y creo que haces un trabajo genial. Me dejaste impresionada la verdad, uno no se encuentra personas como tú todos los días. Te deseo toda la suerte del mundo (aunque sea de la coru), y mucho cuidadín con las ramas. Seguiré tu viaje desde tu blog.

Cuidate mucho y disfruta más.
Ana.