Día 316 - En compañía de los animalillos del bosque y las gentes del país

Cuando terminé de ajustar la bicicleta y montar las alforjas en el aeropuerto de Frankfurt-Hann se me ocurrió que, en estos dos meses y estando parada, había ganado peso. Por dios me dije, ¿llevo el equipaje de siempre? Y a punto estuve de comprobar si algún bromista me había escondido piedras durante la despedida. 
Pero cuando la carretera comenzó a serpentear se me olvidó todo lo demás, sin duda echaba esto de menos.

Ya a media tarde, y como viene siendo costumbre, llegó a mí un fuerte olor a descomposición. A unos metros pude ver que un joven corzo yacía en la cuneta con el cuello dislocado. Busqué en los alrededores y seguí una pequeña pista de tierra en cuyos márgenes enlodados se apreciaba con nitidez las huellas de estos pequeños ungulados. Donde estas fueron más abundantes paré y di un par de vueltas buscando un lugar escondido desde donde poder vigilar cómodamente. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con un destartalado observatorio y un barril repleto de granos de maíz. Abrí la puerta de madera, vi una cama y un par de revistas cuyo título rezaba ‘’Wild und Hund’’. ¡Vaya, o sea que he ido a caer en un coto de caza!
Pero la cama estaba decente y el emplazamiento era óptimo, de modo que terminé de acomodarme y cogí el cubo que estaba en el barril, lo llene de maíz y empecé a hacer montoncitos bien visibles alrededor del lugar. Ocupado en la tarea no reparé en que me estaban observando y en cuanto alcé la vista… zasss! Dando brincos un culo blanco se perdía raudo entre la maleza. Qué chafado me quedé ¡me había descubierto!

A la mañana siguiente aquello se había convertido en un despiporre. Estaban todos a los que no había invitado, y al que si había invitado no aparecía. El arrendajo, extasiado con tanta abundancia, volaba de montoncito en montoncito; proliferaban carboneros comunes y garrapinos, trepadores azules y zorzales alirrojos, los ratoncillos de campo hacían rápidos movimientos, madriguera-montoncito y montoncito-madriguera. Había colocado los cebos de tal forma que la distancia entre el corzo y yo fuese la adecuada, pero estos animalillos tan pequeños se quedaban fuera de mi alcance.
Cada cierto tiempo como por arte de magia, desaparecían todos, y entonces, yo de último, veía pasar entre las copas de los árboles la silueta del gavilán oteando el suelo. Después otra vez las desenfrenadas idas y venidas… pero los corzos hoy no tenían hambre.

Si en los siguientes kilómetros no faltaron refugios de cazadores como el descrito, tampoco faltaron invitaciones de alojamiento, hasta tal punto que, de seguir así, voy a tener que empezar a buscar excusas para declinar los ofrecimientos, de lo contrario no podré seguir avanzando. Antes de ayer, sin ir más lejos, mientras estaba indeciso en un cruce de caminos, un simpático señor me ofreció indicaciones. Su aspecto era, cuanto menos, de cuento. Un pequeño gorro le flotaba en la cabeza y de sus orejas nacían largos pelos que se unían con una abandonada barba blanca.
La casa del lago
Tras charlar un poco me invitó a desayunar a su casa, pero el desayuno se alargó y acabamos plantando patatas y habichuelas en el huerto; a esto le siguió un paseo en bici hasta su casa del lago, canoas y fogata al anochecer.

Si bien ese día no hice más de dos kilómetros, esta tarde tras una entretenida travesía, un joven teutón entusiasmado con mi bicicleta me invitó a un cumpleaños. Ahora escribo en su casa con la barriga llena de tarta casera mientras los ojos se me van cerrando… gute nacht!

Aprendiendo

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso sitio para aprender agricultura!! cuéntanos alguna técnica o curiosidad típica del lugar, cuál es el cultivo más común de esa zona?

Ana dijo...

Estos alemanes... :)

BUNDA dijo...

Estas haciendo tus pinitos en el campo...parece que teneis buen tiempo.Mucha suerte en tu camino.Bicos.

Anónimo dijo...

que bien brais ! me alegro mucho de que además de animales, te relaciones tan bien con la gente, de eso se trata!! recuerda que no te puedes quedar en alemania, tienes que seguir hasta vietnam,
besos,sat nam, se te echa de menos en las clases de yoga

Fernando dijo...

Me ha encantado esta entrada, se nota que estás de nuevo en tu salsa...
Sigue disfrutando y mantennos informados.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

hola brais, que tal plantando patatas...seteda bien?porque asi le ayudas ala abuela en la huerta de domayo

un abrazo tu primo Raúl